martes, 6 de septiembre de 2016

Evangelio del Dia - 6/9/2016

Si prefieres escuchar este mismo Evangelio, haz clic en el siguiente enlace y enciende parlantes:


Día litúrgico: Martes XXIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 6,12-19): En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. 
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

«Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios»

Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet 
(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy quisiera centrar nuestra reflexión en las primeras palabras de este Evangelio: «En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios» (Lc 6,12). Introducciones como ésta pueden pasar desapercibidas en nuestra lectura cotidiana del Evangelio, pero —de hecho— son de la máxima importancia. En concreto, hoy se nos dice claramente que la elección de los doce apóstoles —decisión central para la vida futura de la Iglesia— fue precedida por toda una noche de oración de Jesús, en soledad, ante Dios, su Padre.
¿Cómo era la oración del Señor? De lo que se desprende de su vida, debía ser una plegaria llena de confianza en el Padre, de total abandono a su voluntad —«no busco hacer mi propia voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado» (Jn 5,30)—, de manifiesta unión a su obra de salvación. Sólo desde esta profunda, larga y constante oración, sostenida siempre por la acción del Espíritu Santo que, ya presente en el momento de su Encarnación, había descendido sobre Jesús en su Bautismo; sólo así, decíamos, el Señor podía obtener la fuerza y la luz necesarias para continuar su misión de obediencia al Padre para cumplir su obra vicaria de salvación de los hombres. La elección subsiguiente de los Apóstoles, que, como nos recuerda san Cirilo de Alejandría, «Cristo mismo afirma haberles dado la misma misión que recibió del Padre», nos muestra cómo la Iglesia naciente fue fruto de esta oración de Jesús al Padre en el Espíritu y que, por tanto, es obra de la misma Santísima Trinidad. «Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles» (Lc 6,13). 
Ojalá que toda nuestra vida de cristianos —de discípulos de Cristo— esté siempre inmersa en la oración y continuada por ella.

REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Descubrir lo bueno

Buenos días, amigo/a

Ten ojos para lo positivo, no te detengas únicamente en lo negativo. Elimina el pesimismo y el derrotismo, considerando los aspectos positivos de la realidad. Si te acostumbras a ver siempre  el lado positivo de las cosas, en las dificultades, te superarás con más facilidad; si te enfermas, sabrás luchar con fe; y si cometes algún error te sobrepondrás con decidida voluntad.

Hay más cosas buenas de las que tú crees; quizá no las sabes descubrir. No te dejes engañar por la propaganda ni por el ruido, pues, si el ruido hace mucho daño y poco bien, el bien hace mucho provecho y poco ruido. El acto criminal, será publicado como noticia, el acto de virtud no será ni mencionado ni valorado, porque se lo desconoce. Ese cartero que soporta el calor y el cansancio al recorrer las calles, la telefonista que atiende con eficiencia los llamados, el colectivero amable y paciente con los pasajeros, la madre que atiende a su niño enfermo, el padre que desgasta sus fuerzas por los suyos; esos y miles más, están haciendo actos buenos pero nadie se fija en ellos. Es preciso mirarlos, descubrirlos, valorarlos.

Las tareas sencillas y cotidianas son realmente responsabilidades simples; pero, ser fieles al quehacer de cada día es algo importante. La felicidad humana generalmente no se logra con acciones de especial relevancia, que pueden acontecer muy raras veces, sino en ese sencillo deber que realizas todos los días con mucho amor. Valorízalo en ti y en los demás. P. Natalio.

Santoral del Dia:         SAN ZACARIAS - PAPA



Si quieres conocer mas sobre la vida de este Santo, haz clic en el siguiente enlace:


No hay comentarios:

Publicar un comentario