lunes, 21 de noviembre de 2016

Evangelio del Dia - 21/11/2016

Si prefieres escuchar este mismo Evangelio, haz clic en el siguiente enlace y enciende parlantes:


Día litúrgico: Lunes XXXIV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 21,1-4): En aquel tiempo, alzando la mirada, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir».

«Ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir»

Rev. D. Àngel Eugeni PÉREZ i Sánchez 
(Barcelona, España)

Hoy, como casi siempre, las cosas pequeñas pasan desapercibidas: limosnas pequeñas, sacrificios pequeños, oraciones pequeñas (jaculatorias); pero lo que aparece como pequeño y sin importancia muchas veces constituye la urdimbre y también el acabado de las obras maestras: tanto de las grandes obras de arte como de la obra máxima de la santidad personal.

Por el hecho de pasar desapercibidas esas cosas pequeñas, su rectitud de intención está garantizada: no buscamos con ellas el reconocimiento de los demás ni la gloria humana. Sólo Dios las descubrirá en nuestro corazón, como sólo Jesús se percató de la generosidad de la viuda. Es más que seguro que la pobre mujer no hizo anunciar su gesto con un toque de trompetas, y hasta es posible que pasara bastante vergüenza y se sintiera ridícula ante la mirada de los ricos, que echaban grandes donativos en el cepillo del templo y hacían alarde de ello. Sin embargo, su generosidad, que le llevó a sacar fuerzas de flaqueza en medio de su indigencia, mereció el elogio del Señor, que ve el corazón de las personas: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir» (Lc 21,3-4).

La generosidad de la viuda pobre es una buena lección para nosotros, los discípulos de Cristo. Podemos dar muchas cosas, como los ricos «que echaban sus donativos en el arca del Tesoro» (Lc 21,1), pero nada de eso tendrá valor si solamente damos “de lo que nos sobra”, sin amor y sin espíritu de generosidad, sin ofrecernos a nosotros mismos. Dice san Agustín: «Ellos ponían sus miradas en las grandes ofrendas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la viuda, ¿cuántos vieron aquellas dos monedas?... Ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca». Bien cierto: si somos generosos con Dios, Él lo será más con nosotros.

REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

El camino de la alegría

Buenos días, amigo/a.

Michel Quoist en su libro “Triunfo”, —que hace unas décadas llegó a 32 ediciones—, con suma claridad señala el camino de la alegría: el servicio generoso a los demás. No es un pensamiento nuevo, pero lo olvidamos y por lo tanto es oportuno recordarlo. El filósofo griego, Platón, ya lo escribió: “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”.

La alegría comienza en el momento mismo en que dejas de buscar tu felicidad, para intentar darla a los demás. Entonces, si estás triste, detente y averigua la causa de tu tristeza. Encontrarás siempre en el fondo de tu corazón la señal de un retorno a ti mismo. No lo aceptes. Ofrece a Dios lo que celosamente te guardabas, luego olvídate de ti mismo y piensa en tu prójimo más cercano. El camino de la felicidad no parte de las personas o de las cosas para llegar a ti, parte siempre de ti para ir a los demás.

Hay estadísticas que afirman que, en el año 2000, el 26% de los argentinos dedicó tiempo y energías al voluntariado solidario, a saber, hubo unos 6 millones de personas sensibles y activas para ayudar a los demás en ONG. Teresa de Calcuta lo enseñó con el ejemplo y la palabra: “Podemos estar ya ahora con Dios en el cielo; podemos ser felices con él en este preciso instante, si amamos como Él ama, si ayudamos como Él ayuda, si damos como Él da, si servimos como Él sirve”. El Señor te ilumine y aliente. P. Natalio.

 Fiesta Liturgica:            

PRESENTACION DE NUESTRA SEÑORA EN EL TEMPLO



Si quieres conocer mas sobre esta fiesta Liturgica, haz clic en el siguiente enlace:



No hay comentarios:

Publicar un comentario