miércoles, 8 de agosto de 2018

Evangelio del día - 9/8/2018

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Día litúrgico: Jueves XVIII del tiempo ordinario

Santoral 9 de Agosto: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, patrona de Europa

Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 16,13-23): En aquellos días, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!». Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!».

«Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres»

Rev. D. Joaquim MESEGUER García
(Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Hoy Jesús proclama afortunado a Pedro por su atinada declaración de fe: «Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo’. Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos’» (Mt 16,16-17). En esta felicitación Jesús promete a Pedro el primado en su Iglesia; pero poco después ha de hacerle una reconvención por haber manifestado una idea demasiado humana y equivocada del Mesías: «Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’. Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!’» (Mt 16,22-23).

Hay que agradecer a los evangelistas que nos hayan presentado a los primeros discípulos de Jesús tal como eran: no como unos personajes idealizados, sino gente de carne y hueso, como nosotros, con sus virtudes y defectos; esta circunstancia los aproxima a nosotros y nos ayuda a ver que el perfeccionamiento en la vida cristiana es un camino que todos debemos hacer, pues nadie nace enseñado.

Dado que ya sabemos cómo fue la historia, aceptamos que Jesucristo haya sido el Mesías sufriente profetizado por Isaías y haya entregado su vida en la cruz. Lo que más nos cuesta aceptar es que nosotros tengamos que continuar haciendo presente su obra a través del mismo camino de entrega, renuncia y sacrificio. Imbuidos como estamos en una sociedad que propugna el éxito rápido, aprender sin esfuerzo y de modo divertido, y conseguir el máximo provecho con el mínimo de labor, es fácil que acabemos viendo las cosas más como los hombres que como Dios. Una vez recibido el Espíritu Santo, Pedro aprendió por dónde pasaba el camino que debía seguir y vivió en la esperanza. «Las tribulaciones del mundo están llenas de pena y vacías de premio; pero las que se padecen por Dios se suavizan con la esperanza de un premio eterno» (San Efrén).

REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Por donde va la corriente
Buenos días, amigo/a.

Lucha por ser auténtico, aunque tengas que ir contra la corriente. Enemigo de la autenticidad es el conformismo que hace a la persona producto del ambiente. Quien se adapta a tantos antivalores que el mundo le presenta, y no tiene juicio crítico, cae en el conformismo de las costumbres: "Todo el mundo lo hace”.

Dos africanos descendían por el río Zambeze en su angosta piragua. Oculto bajo las  aguas, un cocodrilo aguardaba su presa. De repente la canoa fue sacudida con violencia. El cocodrilo había hundido sus dientes en un remo. Desequilibrados, los dos remeros cayeron al agua. Ante una muerte segura, trataron de escapar. Uno sabía el consejo de los ancianos: "Si caes en un río donde hay cocodrilos, nada bajo agua río arriba, porque el cocodrilo busca su presa aprovechando la corriente". Con gran esfuerzo este hombre salvó su vida. El otro eligió la solución fácil: nadó a favor de la corriente, lo mismo que hizo el cocodrilo. Cayó en sus fauces y fue arrastrado al fondo del río.

El peligro está tan presente en un río lleno de cocodrilos como al seguir las corrientes de las modas: la opinión pública, los placeres dudosos, el amor al dinero, la popularidad... ¿Andas tú en la dirección correcta, o en el sentido de la corriente? Dios dice: "Hay caminos que al hombre le parecen rectos; pero al final conducen a la muerte". (Prov 14, 12). Es una advertencia importante y oportuna. P. Natalio.

Santoral del Día:  

SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ
(EDITH STEIN)


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