lunes, 15 de octubre de 2018

Evangelio del Día - 15/10/2018

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Día litúrgico: Lunes XXVIII del tiempo ordinario

Santoral 15 de Octubre: Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Lc 11,29-32): En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

«Esta generación es una generación malvada; pide una señal»

P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP
(San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)

Hoy, la voz dulce —pero severa— de Cristo pone en guardia a los que están convencidos de tener ya el “billete” para el Paraíso solamente porque dicen: «¡Jesús, qué bello que eres!». Cristo ha pagado el precio de nuestra salvación sin excluir a nadie, pero hay que observar unas condiciones básicas. Y, entre otras, está la de no pretender que Cristo lo haga todo y nosotros nada. Esto sería no solamente necedad, sino malvada soberbia. Por esto, el Señor hoy usa la palabra “malvada”: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás» (Lc 11,29). Le da el nombre de “malvada” porque pone la condición de ver antes milagros espectaculares para dar después su eventual y condescendiente adhesión.

Ni ante sus paisanos de Nazaret accedió, porque —¡exigentes!— pretendían que Jesús signara su misión de profeta y Mesías mediante maravillosos prodigios, que ellos querrían saborear como espectadores sentados desde la butaca de un cine. Pero eso no puede ser: el Señor ofrece la salvación, pero sólo a aquel que se sujeta a Él mediante una obediencia que nace de la fe, que espera y calla. Dios pretende esa fe antecedente (que en nuestro interior Él mismo ha puesto como una semilla de gracia).

Un testigo en contra de los creyentes que mantienen una caricatura de la fe será la reina del Mediodía, que se desplazó desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y resulta que «aquí hay algo más que Salomón» (Lc 11,31). Dice un proverbio que «no hay peor sordo que quien no quiere oír». Cristo, condenado a muerte, resucitará a los tres días: a quien le reconozca, le propone la salvación, mientras que para los otros —regresando como Juez— no quedará ya nada qué hacer, sino oír la condenación por obstinada incredulidad. Aceptémosle con fe y amor adelantados. Le reconoceremos y nos reconocerá como suyos. Decía el Siervo de Dios Don Alberione: «Dios no gasta la luz: enciende las lamparillas en la medida en que hagan falta, pero siempre en tiempo oportuno».

REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Patinando sobre hielo
Buenos días, amigo/a.

Es maravilloso el número de cosas imposibles que la gente entusiasta y decidida logra realizar. “El entusiasmo es el brillo en nuestros ojos, la vivacidad en nuestro andar, el ímpetu irresistible de nuestra voluntad que nos lleva a realizar nuestras ideas. El entusiasmo es la levadura que hace crecer nuestras esperanzas hasta alcanzar las estrellas”.

En un soleado día de invierno, dos niños patinaban sobre una laguna congelada. Los chicos no vieron que, en el centro de la laguna, volteada por el viento, había una bandera roja que indicaba peligro. Los niños jugaban alegremente, cuando de pronto, el hielo se quebró, y uno cayó al agua. El otro, viendo a su amigo llevado por la corriente y ahogándose, con una piedra empezó a golpear con todas sus fuerzas, hasta quebrar el hielo y salvar a su amigo. Un automovilista que pasaba dio la alarma. Al llegar los bomberos y ver lo sucedido, se preguntaban: —¿Cómo un niño tan pequeño pudo romper un hielo tan grueso? Un anciano presente les dijo: —Yo sé cómo lo hizo. No había nadie aquí para decirle que era imposible lograrlo.

Cuando tu vida se encrespa con alguna tormenta, no pierdas el ánimo, porque hay dentro de ti fuerzas insospechadas. Entre todas sobresale una que debes valorar, entrenar y servirte de ella: la voluntad. El éxito comienza con una voluntad decidida a permanecer firme hasta el fin, ése es el gran regalo de Dios. Utilízalo con humildad y prudencia. P. Natalio.

Santoral del Día:  SANTA TERESA DE AVILA



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