viernes, 25 de junio de 2021

EVANGELIO DEL DIA SABADO 26 DE JUNIO DE 2021

SI QUIERES ESCUCHAR ESTE MISMO EVANGELIO, HAZ CLIC EN EL SIGUIENTE ENLACE Y ENCIENDE PARLANTE


https://youtu.be/8cTHuZ7yti4


SABADO 12 DEL TIEMPO ORDINARIO


Texto del Evangelio (Mt 8,5-17): En aquel tiempo, al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace». Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes». Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído». Y en aquella hora sanó el criado.


Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle. Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; Él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: «Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades».

«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano»


Rev. D. Xavier JAUSET i Clivillé

(Lleida, España)

Hoy, en el Evangelio, vemos el amor, la fe, la confianza y la humildad de un centurión, que siente una profunda estima hacia su criado. Se preocupa tanto de él, que es capaz de humillarse ante Jesús y pedirle: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos» (Mt 8,6). Esta solicitud por los demás, especialmente para con un siervo, obtiene de Jesús una pronta respuesta: «Yo iré a curarle» (Mt 8,7). Y todo desemboca en una serie de actos de fe y confianza. El centurión no se considera digno y, al lado de este sentimiento, manifiesta su fe ante Jesús y ante todos los que estaban allí presentes, de tal manera que Jesús dice: «En Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande» (Mt 8,10).


Podemos preguntarnos qué mueve a Jesús para realizar el milagro. ¡Cuántas veces pedimos y parece que Dios no nos atiende!, y eso que sabemos que Dios siempre nos escucha. ¿Qué sucede, pues? Creemos que pedimos bien, pero, ¿lo hacemos como el centurión? Su oración no es egoísta, sino que está llena de amor, humildad y confianza. Dice san Pedro Crisólogo: «La fuerza del amor no mide las posibilidades (...). El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no es resignación ante la imposibilidad, no se intimida ante dificultad alguna». ¿Es así mi oración?


«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo...» (Mt 8,8). Es la respuesta del centurión. ¿Son así tus sentimientos? ¿Es así tu fe? «Sólo la fe puede captar este misterio, esta fe que es el fundamento y la base de cuanto sobrepasa a la experiencia y al conocimiento natural» (San Máximo). Si es así, también escucharás: «‘Anda; que te suceda como has creído’. Y en aquella hora sanó el criado» (Mt 8,13).

¡Santa María, Virgen y Madre!, maestra de fe, de esperanza y de amor solícito, enséñanos a orar como conviene para conseguir del Señor todo cuanto necesitamos.


REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Ha hecho prodigios

Buenos días, amigo/a

La Biblia narra la historia de la salvación humana. Es una historia de bondad y misericordia. La meditación de las obras portentosas del Señor, proclamado una y otra vez en las sagradas páginas autor de maravillas, enciende en el alma el deseo de glorificarlo y bendecirlo. Los salmos con palabras inspiradas cantan las maravillas del Señor en mi favor.

- Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia.

- Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia.


- Bendice, alma mía al Señor, y no olvides nunca sus beneficios.

- Ha hecho por mi, prodigios de misericordia.


- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

- Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia.


El eje de la historia de la salvación empieza con la rebelión y caída del hombre creado por Dios. Desde el primer libro el Señor despliega un plan de redención universal a partir de unas tribus dedicadas a servirlo con una vida honesta. De este pueblo, cuidado paternalmente por Dios con líderes y profetas, saldrá el Mesías redentor que traerá del Cielo la salvación prometida. Es una historia que nos implica a todos y que ofrece lecciones sabias y prudentes: camino de salvación personal y colectiva. Aficiónate a meditar esas palabras que son espíritu y vida P. Natalio.


Santoral del Día:  

SAN JOSE MARIA ESCRIVA DE BALAGUER


Si quieres conocer mas sobre la vida de este Santo, haz clic en el siguiente enlace:

https://www.aciprensa.com/recursos/biografia-2620



No hay comentarios:

Publicar un comentario