lunes, 18 de mayo de 2020

Evangelio del Día - 18/05/2020



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Texto del Evangelio (Jn 15,26—16,4): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho».

«También vosotros daréis testimonio»

Rev. P. Higinio Rafael ROSOLEN IVE
(Cobourg, Ontario, Canadá)

Hoy, en el evangelio Jesús anuncia y promete la venida del Espíritu Santo: «Cuando venga el Paráclito (…) que procede del Padre, Él dará testimonio de mí» (Jn 15,26). “Paráclito” literalmente significa “aquél que es llamado junto a uno”, y habitualmente es traducido como “Consolador”. De este modo, Jesús nos recuerda la bondad de Dios, pues siendo el Espíritu Santo el amor de Dios, Él infunde en nuestros corazones la paz, la serenidad en las adversidades y la alegría por las cosas de Dios. Él nos hace mirar hacia las cosas de arriba y unirnos a Dios.

Además Jesús dice a los Apóstoles: «También vosotros daréis testimonio» (Jn 15,27). Para dar testimonio es necesario:

1º Tener comunión e intimidad con Jesús. Ésta nace del trato cotidiano con Él: leer el Evangelio, escuchar sus palabras, conocer sus enseñanzas, frecuentar sus sacramentos, estar en comunión con su Iglesia, imitar su ejemplo, cumplir los mandamientos, verlo en los santos, reconocerlo en nuestros hermanos, tener su espíritu y amarlo. Se trata de tener una experiencia personal y viva de Jesús.

2º Nuestro testimonio es creíble si aparece en nuestras obras. Un testigo no es sólo una persona que sabe que algo es verdad, sino que también está dispuesta a decirlo y vivirlo. Lo que experimentamos y vivimos en nuestra alma debemos transmitirlo al exterior. Somos testigos de Jesús no sólo si conocemos sus enseñanzas, sino —y principalmente— cuando queremos y hacemos que otros lo conozcan y lo amen. Como dice el dicho: «Las palabras mueven, los ejemplos arrastran».

El Papa Francisco nos decía: «Agradezco el hermoso ejemplo que me dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más». Y añadía: «Quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente». Eso es siempre una luz que atrae.

REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Oración breve y poderosa

Buenos días, amigo/a.
Es acertado buscar entre tantas cosas lo que es esencial: aquello sin lo que no puedes vivir. Esto es verdad también en la oración. Selecciona algunas oraciones breves y poderosas para entrar enseguida en contacto con Dios, porque expresan lo que en verdad sientes. En la anécdota de hoy verás una oración poderosa.

Una llamada urgente de un hospital interrumpió mi desayuno. Uno de mis fieles estaba agonizando. En pocos minutos estaba ya al lado de su lecho de muerte. Tomé sus manos frías y sudorosas y me incliné a decirle al oído: “Juan, el Padre Alberto, tu párroco. Vine para rezar por ti y contigo". Con dificultad abrió los ojos y apenas pudo balbucir: "¡Hola, Padre!". El tiempo urgía y le dije "Reza conmigo, Juan". No había tiempo para ninguna oración larga, ni siquiera un acto de contrición. Tenía que encontrar una oración breve, poderosa, que Juan pronunciara antes de morir. Movido interiormente exclamé: "Jesús mío, te amo". Juan, con un último esfuerzo, repitió palabra por palabra: "Je-sús mí-o, te a-mo". Con esta palabra "amo" cerró sus labios Juan había guardado su último aliento para hacer este hermoso acto de amor.

He ahí algo importante: amar a Jesús, el Hijo de Dios, que es un solo Dios con el Padre y el Espíritu Santo. El amor es esencial en nuestra relación con Dios. Es el primer mandamiento. Quien ama a Dios, lo escucha, quiere serle fiel y servirlo con generosidad, lo complace en todo. ¿Nos encontramos de nuevo mañana? Gracias.  P. Natalio.

Santoral del Día:  SAN FELIX DE CANTALICIO


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