sábado, 20 de agosto de 2022

EVANGELIO DEL DIA DOMINGO 21 DE AGOSTO DE 2022

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https://youtu.be/uH_bgWhzQT0


DOMINGO 21 DEL TIEMPO ORDINARIO


Texto del Evangelio (Lc 13,22-30): En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’; y os volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?»


Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez

(Rubí, Barcelona, España)

Hoy, el evangelio nos sitúa ante el tema de la salvación de las almas. Éste es el núcleo del mensaje de Cristo y la “ley suprema de la Iglesia” (así lo afirma, sin ir más lejos, el mismo Código de Derecho Canónico). La salvación del alma es una realidad en cuanto don de Dios, pero para quienes aún no hemos traspasado las lindes de la muerte es tan solo una posibilidad. ¡Salvarnos o condenarnos!, es decir, aceptar o rechazar la oferta del amor de Dios por toda la eternidad.


Decía san Agustín que «se hizo digno de pena eterna el hombre que aniquiló en sí el bien que pudo ser eterno». En esta vida sólo hay dos posibilidades: o con Dios, o la nada, porque sin Dios nada tiene sentido. Visto así, vida, muerte, alegría, dolor, amor, etc. son conceptos desprovistos de lógica cuando no participan del ser de Dios. El hombre, cuando peca, esquiva la mirada del Creador y la centra sobre sí mismo. Dios mira incesantemente con amor al pecador, y para no forzar su libertad, espera un gesto mínimo de voluntad de retorno.


«Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (Lc 13,23). Cristo no responde a la interpelación. Quedó entonces la pregunta sin respuesta, y también hoy, pues «es un misterio inescrutable entre la santidad de Dios y la conciencia del hombre. El silencio de la Iglesia es, pues, la única posición oportuna del cristiano» (San Juan Pablo II). La Iglesia no se pronuncia sobre quienes habitan el infierno, pero —basándose en las palabras de Jesucristo— sí que lo hace sobre su existencia y el hecho de que habrá condenados en el juicio final. Y todo aquel que niegue esto, sea clérigo o laico, incurre sin más preámbulos en herejía.


Somos libres para tornar la mirada del alma al Salvador, y somos también libres para obstinarnos en su rechazo. La muerte petrificará esa opción por toda la eternidad...



MEMORIAS Y REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Bolsa de zozobras

Buenos días, amigo/a.

Elimina hoy de tu agenda dos días: ayer y mañana. Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy puedas realizar. Hoy es la ocasión para enfrentarte a la vida con la convicción de que este día jamás volverá. Opone hoy resistencia al pesimismo y conquista al mundo con una sonrisa, con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor.

Un viajero llevaba una pesada bolsa y se quejaba sin cesar. Caminaba despacio, gimiendo bajo su carga, cuando se le acercó un ángel y le preguntó: "Hermano, ¿qué llevas ahí?" Rezongando le dijo: "Mis zozobras". El ángel sonrió con dulzura y le sugirió: "Veamos la carga y analicemos tus zozobras" Al abrir la bolsa vieron que estaba vacía. "Estoy seguro, afirmó el viajero, que había dos cargas muy pesadas, insoportables para cualquiera; pero, me olvidé que una era de ayer y se fue". "¿Y, la otra...?”, preguntó el ángel. "La otra era de mañana y no llegó aún..." Sonrió el ángel y suavemente le dijo: "El hombre se dobla bajo el peso de las zozobras de ayer y de mañana. El que se afana sólo por las cosas de hoy no necesita bolsa. Así dedicarás todo tu valor y energía a las actuales, y serás feliz”.

“Hoy haré de cada tarea ordinaria una expresión de excelencia, manifestando en cada momento la grandeza de mi ser. Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la realidad, y la mirada en las estrellas para inventar mi porvenir. Hoy tendré tiempo de ser feliz y de convertir cada una de mis acciones en manifestaciones de bondad”.  P. Natalio.


Santoral del Día:  SAN PIO X - PAPA



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