jueves, 25 de agosto de 2022

EVANGELIO DEL DIA VIERNES 26 DE AGOSTO DE 2022

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https://youtu.be/3y3kCx73cBU


VIERNES 21 DEL TIEMPO ORDINARIO


Texto del Evangelio (Mt 25,1-13): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».

«En verdad os digo que no os conozco»


+ Rev. D. Joan Ant. MATEO i García

(Tremp, Lleida, España)

Hoy, Viernes XXI del tiempo ordinario, el Señor nos recuerda en el Evangelio que hay que estar siempre vigilantes y preparados para encontrarnos con Él. A media noche, en cualquier momento, pueden llamar a la puerta e invitarnos a salir a recibir al Señor. La muerte no pide cita previa. De hecho, «no sabéis ni el día ni la hora» (Mt 25,13).


Vigilar no significa vivir con miedo y angustia. Quiere decir vivir de manera responsable nuestra vida de hijos de Dios, nuestra vida de fe, esperanza y caridad. El Señor espera continuamente nuestra respuesta de fe y amor, constantes y pacientes, en medio de las ocupaciones y preocupaciones que van tejiendo nuestro vivir.


Y esta respuesta sólo la podemos dar nosotros, tú y yo. Nadie lo puede hacer en nuestro lugar. Esto es lo que significa la negativa de las vírgenes prudentes a ceder parte de su aceite para las lámparas apagadas de las vírgenes necias: «Es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis» (Mt 25,9). Así, nuestra respuesta a Dios es personal e intransferible.


No esperemos un “mañana” —que quizá no vendrá— para encender la lámpara de nuestro amor para el Esposo. Carpe diem! Hay que vivir en cada segundo de nuestra vida toda la pasión que un cristiano ha de sentir por su Señor. Es un dicho conocido, pero que no estará de más recordarlo de nuevo: «Vive cada día de tu vida como si fuese el primer día de tu existencia, como si fuese el único día de que disponemos, como si fuese el último día de nuestra vida». Una llamada realista a la necesaria y razonable conversión que hemos de llevar a término.


Que Dios nos conceda la gracia en su gran misericordia de que no tengamos que oír en la hora suprema: «En verdad os digo que no os conozco» (Mt 25,12), es decir, «no habéis tenido ninguna relación ni trato conmigo». Tratemos al Señor en esta vida de manera que lleguemos a ser conocidos y amigos suyos en el tiempo y en la eternidad.


MEMORIAS Y REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Desdramatizar

Buenos días, amigo/a.

Hay tres palabras transmitidas por los sabios, que pueden aligerar el peso de la vida y proporcionarte esa ecuanimidad notable que poseen ciertas personas. Ante desgracias y angustias, adversidades y lágrimas, repite estas tres palabras, “también esto pasará”, que te ayudarán a desdramatizar lo sucedido y darle su exacta dimensión.

Es una locura llorar por cosas que hoy son y mañana no serán. La gente vive absolutizando cada uno de los disgustos que sobrevienen, y su existencia suele transformarse en un infierno. Si, en cada episodio por el que tanto sufres, te despertaras y tomaras conciencia de que eso que te resulta tan espantoso no es más que una insignificancia en el transcurso de la existencia, ¡cuántas angustias de tu vida se reducirían a su mínima expresión! (Larrañaga).

Cuántas veces has tenido la experiencia de que no existe otra realidad que la preocupación que hoy te perturba; y te parece que se prolongará sin límites… Pero basta que pongas un poco de distancia de lo vivido, una semana o un mes, para que percibas con claridad que aquello tan tremendo no era más que un suceso sin trascendencia en tu vida. P. Natalio.


Santoral del Día:  SANTA TERESA DE JESUS JORNET



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