martes, 20 de febrero de 2024

EVANGELIO DEL DIA MIERCOLES 21 DE FEBRERO DE 2024

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https://youtu.be/NaqAQ_tw1b4


MIERCOLES 1 DE CUARESMA


Texto del Evangelio (Lc 11,29-32): En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente, Jesús comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

«Así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación»


Fr. Roger J. LANDRY

(Hyannis, Massachusetts, Estados Unidos)

Hoy, Jesús nos dice que la señal que dará a la “generación malvada” será Él mismo, como la “señal de Jonás” (cf. Lc 11,30). De la misma manera que Jonás dejó que lo arrojaran por la borda para calmar la tempestad que amenazaba con hundirlos —y, así, salvar la vida de la tripulación—, de igual modo permitió Jesús que le arrojasen por la borda para calmar las tempestades del pecado que hacen peligrar nuestras vidas. Y, de igual forma que Jonás pasó tres días en el vientre de la ballena antes de que ésta lo vomitara sano y salvo a tierra, así Jesús pasaría tres días en el seno de la tierra antes de abandonar la tumba (cf. Mt 12,40).

La señal que Jesús dará a los “malvados” de cada generación es su muerte y resurrección. Su muerte, aceptada libremente, es la señal del increíble amor de Dios por nosotros: Jesús dio su vida para salvar la nuestra. Y su resurrección de entre los muertos es la señal de su divino poder. Se trata de la señal más poderosa y conmovedora jamás dada.

Pero, además, Jesús es también la señal de Jonás en otro sentido. Jonás fue un icono y un medio de conversión. Cuando en su predicación «dentro de cuarenta días Nínive será destruida» (Jon 3,4) advierte a los ninivitas paganos, éstos se convierten, pues todos ellos —desde el rey hasta niños y animales— se cubren con arpillera y cenizas. Durante estos cuarenta días de Cuaresma, tenemos a alguien “mucho más grande que Jonás” (cf. Lc 11,32) predicando la conversión a todos nosotros: el propio Jesús. Por tanto, nuestra conversión debiera ser igualmente exhaustiva.

«Pues Jonás era un sirviente», escribe san Juan Crisóstomo en la persona de Jesucristo, «pero yo soy el Maestro; y él fue arrojado por la ballena, pero yo resucité de entre los muertos; y él proclamaba la destrucción, pero yo he venido a predicar la Buena Nueva y el Reino».

La semana pasada, el Miércoles de Ceniza, nos cubrimos con ceniza, y cada uno escuchó las palabras de la primera homilía de Jesucristo, «Arrepiéntete y cree en el Evangelio» (cf. Mc 1,15). La pregunta que debemos hacernos es: —¿Hemos respondido ya con una profunda conversión como la de los ninivitas y abrazado aquel Evangelio?


MEMORIAS Y REFLEXIONES DEL PADRE NATALIO:

Entrega generosa

Buenos días, amigo/a.

El hombre aferrado a situaciones, personas o cosas vive entre delirios, minimiza o sobrevalora los sucesos y las cosas según sus deseos y temores. No ve las cosas como son, sino que las reviste de sus pensamientos y las ve a la luz de sus ficciones.

Por eso, su vida es una existencia fragmentaria, ansiosa e infeliz. (I. Larrañaga).

Una vez un joven fue al desierto a vivir con los monjes. Se presentó a san Antonio y le pidió un consejo de salvación, añadiendo que había vendido todos sus bienes y distribuido el dinero a los pobres. Sólo se había reservado pocas cosas para subsistir.

El abad Antonio lo mandó a la ciudad a vender lo que tenía y con el dinero comprar carne, que debía traer atada a su cuerpo en el viaje de regreso. Al volver se presentó al santo con la ropa hecha jirones y el cuerpo mordido y lastimado. “Padre, mire el costo de su orden: ¡los perros y gavilanes casi acaban conmigo!”. “Recuerda esta lección: -dijo el santo- para seguir a Jesús debes dejarlo todo. Si te reservas algo, eso arruinará tu vida”.

Para que un buque mercante amarrado a un dique pueda surcar los mares, necesita soltar todas las maromas. Para que el hombre pueda navegar por los mares de la libertad necesita soltar los deseos apropiadores. Hay que luchar con pasión en la vida, pero también con paz, sin permitir que las cosas te esclavicen. (Id) P. Natalio..


Santoral del Día: SAN SEVERIANO



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